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Andariegos

De aquellos legendarios ritmos…

Géneros musicalesMargarita es una señora alegre que aunque peina canas y en ocasiones sus dolencias le recuerdan su edad, no se arrepiente de sus experiencias juveniles. Al contrario, ella dice que recordar sus mejores momentos no significa alejarse de la realidad, sobre todo cuando disfruta contar sus anécdotas al lado de su compañía más fiel, una taza de café y su querida nieta.

Ángela ya es una jovencita, y aunque la edad le imponga otros intereses, siempre reserva un espacio especial para su abuela, quien la ilusiona con sus historias de los años 50 en una tranquila tarde de domingo.

Una de sus anécdotas favoritas, son los bailes y las fiestas organizadas los fines de semana. En los salones se citaban los jóvenes y los no tan jóvenes para disfrutar de los contagiosos ritmos que surgían en esa época: el chachachá y el mambo.

Mientras se acomoda en su balance Margarita relata con suma alegría los atractivos de los bailes. El chachachá, era un baile peculiar, surgido en 1953, gracias a la creación del violinista Enrique Jorrín, músico cubano de la Orquesta América.

De algunas variaciones del danzón había nacido el chachachá, con  melodías tan atrayentes que incitaban a todo público a bailarlas. Pero lo que más le gustaba a Margarita era la sincronía de rítmicas melodías con letras picarescas.

Entre estas sobresalía, quizás la canción más popular de esa época La Engañadora, dedicada a la muchacha de aparente torneada figura que en la céntrica esquina habanera de Prado y Neptuno, todos los hombres la tenían que mirar.

Lindos tiempos revive la abuela, que no logra olvidar el un, dos, un, dos, tres, cha cha chá qué rico cha cha chá, de un lado a otro sobre el piso, ritmo que remarcó el nombre del nuevo género musical.

Margara, como muchas amistades la llaman, era asidua a esos bailes. Y ha intentado en varias ocasiones enseñarle los pasos a su nieta, pero solo obtiene gestos desmotivados debido a que este ritmo se ha extinguido de los centros bailables actuales.

Pero no solo este género ha perdido protagonismo en los escenarios cubanos y espacios radiales, también sucede con el cubanísimo ritmo nacido en 1946 y convertido en uno de los géneros latinoamericanos más populares de mediados de la década del 50: el mambo.

El pianista, intérprete y compositor matancero, Damaso Pérez Prado, popularizó el nuevo género que bailaban las parejas con un ritmo sincopado, surgido de la fusión de música latinoamericana y el jazz.

El género es más bien definido por su simbiosis de ritmos musicales, fusionó sonoridades norteamericanas y melodías de la raíz cubana, y a ello debió su trascendencia en la historia musical de la Isla.

Sin embargo, al decir de Margara, sus complejos pasos, la rapidez de los movimientos, la destreza al bailar que requería hizo difícil su transitar en el tiempo.

Vivencias de la juventud quedan guardadas en cada número popularizado en esa época, pero bien sabe que su nieta desconoce de estos auténticos ritmos cubanos. Su contexto le impone nuevas tendencias, una música más dinámica con letras sencillas y menos romanceadas.

Los ritmos tradicionales cubanos poseen hoy un fuerte rival, el mercado, que con pensamiento foráneo difunde y comercializa la música más escuchada en el mundo sin defender lo autóctono.

Ángela, la nieta de Margarita se ha acostumbrado a escuchar la selección musical que ofrecen los medios de difusión, que en la actualidad se inclinan por los gustos populares y apenas le crean al público la necesidad de interesarse por las raíces de la música cubana.

Diversos espacios radiales se han creado para promover esa música, pero en su mayoría la estigmatizan al circunscribirla a espacios especializados o programas para revivir memorias.

Coincido con Margara cuando piensa que para lograr una plena identificación con nuestro legado musical, se impone crear una motivación en los jóvenes por estas melodías, con la inclusión en espacios afines con ellos.

Al respecto no solo incide los medios de difusión, el  ínfimo rescate del chachachá y el mambó se debe también a la casi nula promoción en espacios recreativos nacionales y provinciales: las Casas de la Música,  las discotecas, los centros nocturnos, las instalaciones de Artex.

Sin  embargo, no podemos hablar de una radical desaparición de estos géneros, las tendencias actuales musicales, a pesar de que se escuchen como ritmos originales y diferentes, han bebido de las diversas vertientes del son cubano, el chachachá, el mambo, la guaracha, el danzón.

Y ahí están ellas, Margarita en su cómodo balance, meciéndose al compás de sus recuerdos, cuando lucía sus años mozos en los bailes de salón y disfrutaba de esas melodías que le romanceaban al oído a la vez que la invitaban a bailar.

Ángela, una joven de 19 años, suspira al escuchar las anécdotas de su abuela, bien sabe que es otro contexto en el que vive y tanto la música, el vestir, las preferencias evolucionan, pero aún se imagina bailando en compañía de sus amigos un rico chachachá o el contagioso mambo.

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Acerca de ariacorona

Licenciada en Periodismo. Graduada en la Universidad de Holguín. En la actualidad trabajo como redatora- reportera en los servcios informativos de Radio Bayamo, Cuba.

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